La caída de los dientes de leche es una de esas etapas que marcan el crecimiento de un niño. Para muchos padres es un momento entrañable: aparece la ilusión del Ratón Pérez, las sonrisas con huecos y la sensación de que su hijo está creciendo muy rápido. Pero no siempre todo sigue el proceso esperado.
A veces los dientes tardan más de la cuenta en moverse, otras veces los definitivos empiezan a salir antes de que el diente temporal se haya caído y, en algunos casos, aparecen dudas sobre si ese retraso es normal o no. ¿Cuándo debería preocuparme por la caída de los dientes de leche? La realidad es que cada niño tiene su propio ritmo, pero hay ciertas señales que conviene vigilar.
¿Cuándo empieza la caída de los dientes de leche?
De forma general, la caída de los dientes de leche suele comenzar entre los 5 y 7 años.
Normalmente, los primeros en caer son los incisivos inferiores centrales, seguidos por los superiores. Después, poco a poco, continúa el recambio del resto de piezas hasta completar la dentición permanente. En la mayoría de niños, este proceso termina aproximadamente entre los 11 y 13 años. Sin embargo, estas edades son orientativas.
¿Cómo ocurre el recambio dental?
El proceso parece sencillo desde fuera, pero biológicamente es muy interesante. Debajo de cada diente de leche se encuentra el germen del diente definitivo. A medida que este crece, empieza a ejercer presión sobre la raíz del diente temporal. Esa presión provoca que la raíz se vaya reabsorbiendo poco a poco. Cuando prácticamente desaparece, el diente de leche pierde estabilidad, se mueve y finalmente cae. Después, el diente definitivo ocupa su lugar. Cuando todo ocurre así, hablamos de un recambio normal. Pero no siempre sucede de forma tan lineal.

¿Qué pasa cuando los dientes no caen como deberían?
Uno de los motivos más frecuentes de consulta en dentista infantil es que el recambio no parece avanzar correctamente. Algunas situaciones habituales son:
- El diente de leche sigue firme cuando debería moverse.
- El diente definitivo ya está saliendo y el temporal sigue ahí.
- Hay retraso evidente en la erupción.
- Falta espacio para los dientes nuevos.
Esto no siempre implica un problema serio, pero sí puede indicar que conviene revisar el caso. En algunos niños aparecen dientes retenidos, es decir, piezas permanentes que no logran salir correctamente o quedan atrapadas parcial o totalmente. Esto puede alterar el recambio y afectar al desarrollo de la mordida.
Los padres detectan que un diente definitivo está saliendo por detrás del de leche y, al verlo, piensan inmediatamente que algo va mal. Esta situación es bastante habitual, especialmente en los incisivos inferiores. A simple vista parece que el niño tiene “dos filas de dientes”, lo que suele generar bastante alarma.
La relación con la ortodoncia infantil
Muchas veces, detrás de una alteración en la caída de los dientes de leche, encontramos problemas relacionados con el espacio o el crecimiento maxilar.
Por ejemplo, un niño puede tener un maxilar estrecho o una arcada pequeña que no deja suficiente espacio para los dientes permanentes. Esto puede favorecer el apiñamiento, los dientes torcidos, la mordida cruzada o la erupción fuera de posición.
La ortodoncia infantil no siempre significa poner brackets a edades tempranas. Muchas veces consiste simplemente en detectar alteraciones del crecimiento y guiarlas a tiempo. Esa detección precoz puede evitar tratamientos más complejos en el futuro
¿Cuándo deberías acudir al dentista infantil?
Aunque cada niño evoluciona a su ritmo, hay situaciones en las que una revisión resulta especialmente recomendable. Por ejemplo, si:
- Tu hijo tiene más de 7 años y no ha empezado a cambiar los dientes.
- Los dientes definitivos salen fuera de posición.
- Hay dolor, inflamación o molestias.
- Ves falta evidente de espacio.
- El diente de leche no se mueve nada pese a la erupción del definitivo.

Un dentista infantil puede valorar si el desarrollo entra dentro de la normalidad o si conviene hacer seguimiento más específico. Detectar a tiempo casos de dientes retenidos en niños o alteraciones del espacio permite actuar cuando el crecimiento todavía juega a favor del tratamiento.
La caída de los dientes de leche forma parte del crecimiento natural, pero no siempre ocurre exactamente como esperamos. Cada niño tiene su ritmo, pero si observas retrasos importantes, dientes permanentes saliendo fuera de lugar o sospecha de dientes retenidos en niños, merece la pena revisarlo.
La combinación entre dentista infantil y ortodoncia infantil permite detectar a tiempo alteraciones en la caída de los dientes y prevenir problemas futuros de mordida o alineación. Agenda tu cita con nosotros llamando al 950 63 17 63 o escríbenos vía Whatsapp al 676 46 47 74. Porque a veces, detrás de un simple diente que no cae, hay información muy valiosa sobre cómo se está desarrollando la sonrisa de tu hijo.








